7 consejos para cuidar tus tejidos y alargar su vida útil
Seguramente ya te habrás dado cuenta: ¡la costura es una afición relativamente cara! Una vez que has comprado tu máquina de coser, remalladora, tijeras, agujas, plancha, etc., ¡aún así tienes que comprarte de vez en cuando algunos retales de tela para practicar y darte un capricho!
Después de haber dedicado horas a trazar, cortar, coser y planchar tu labor, ¿qué hay más desagradable que darte cuenta, al cabo de un tiempo, de que las telas han perdido su vitalidad y resistencia?
¿Qué consejos hay para que tus tejidos duren el mayor tiempo posible?
En este artículo, os voy a compartir mis 7 consejos de costurera (probados y aprobados) para cuidar vuestras telas, alargar la vida útil de vuestras prendas hechas a mano y evitar tener que volver a empezar desde cero al cabo de unos meses. Tanto si coséis vestidos para niños, pijamas muy suaves o accesorios para el día a día, estos trucos se pueden aplicar a todos vuestros proyectos de costura.
Por qué el cuidado de los tejidos es fundamental en la costura
Cuando se cose, se invierte tiempo, energía y dinero. Un bonito retal de gasa doble, un jersey de calidad o una sudadera suave pueden llegar a costar rápidamente entre 20 y 30 € el metro. Multiplica eso por las horas dedicadas a cortar, coser, rematar, planchar, y obtendrás una creación que se merece algo mejor que un lavado agresivo a 60 °C con cualquier detergente.
Un buen cuidado de la ropa es también un gesto ecológico. Hacer que la ropa dure el doble de tiempo supone reducir a la mitad la cantidad de tejido que se consume. Y cuando se cose para niños que crecen rápido, se puede esperar pasarles la ropa a un hermano pequeño, a una prima o revenderla en muy buen estado.
Lavar la ropa con demasiada frecuencia y a altas temperaturas
Empiezo con una cifra que da escalofríos: en cada lavado, se liberan al agua cientos de miles de microfibras de plástico, que acaban en el océano. Este dato solo se aplica a los tejidos derivados del petróleo (poliéster, acrílico, forro polar, etc.), pero nos da una idea del efecto que tiene el lavado sobre los tejidos en general.
Cada lavado desgasta un poco más tus prendas, sea cual sea el material del que estén hechas. Se trata de daños minúsculos, pero que acaban notándose al cabo de un tiempo.
Los colores se desvanecen, la elasticidad disminuye, la prenda pierde su forma. En resumen, ¡nada sale bien!
Por lo tanto, procura lavar tus prendas con cuidado y, a ser posible, a baja temperatura.
No hace falta hervir los retales al volver de la mercería. Basta con un simple lavado a 30 °C para quitarles el apresto y limpiarlos. Si descubres que hay que lavar la tela antes de coserla, te remito a este artículo que escribí. Allí lo entenderás mejor.
Espaciar los lavados: un hábito que conviene adoptar
No siempre es necesario meter una prenda en la lavadora después de llevarla puesta solo un día. Unos vaqueros pueden aguantarse varios días de uso, y un jersey de lana también (a menudo basta con sacarlo un rato al aire libre en el balcón para refrescarlo). En el caso de los niños, evidentemente es más complicado (manchas de chocolate, hierba, pintura…), pero intenta distinguir entre la ropa que está realmente sucia y la que simplemente se ha llevado puesta.

No blindes tu lavadora
Imagina tu lavadora como un tarro de pepinillos. Cuando el tarro está lleno, por mucho que lo agites en todas direcciones, los pepinillos no se mueven. En cambio, cuando está menos lleno, puedes agitarlo sin demasiados problemas.
Con tu lavadora pasa lo mismo. ¡Pero sin el olor a vinagre!
Cuanto más llena esté la lavadora, menos eficaz será el lavado. Es divertido imaginarse las prendas bailando apretujadas en el tambor como en una fiesta de la espuma, pero eso no limpia bien y daña el tejido, que se frota mucho más.
Por lo tanto, aunque pienses que vas a ahorrar llenando la lavadora al máximo, el efecto será más bien el contrario.
La cantidad adecuada de ropa: la regla de la mano
Un truco sencillo: una vez llena la lavadora, desliza la mano verticalmente entre la ropa y la parte superior del tambor. Si pasa sin dificultad, el nivel es el adecuado. Si tienes que apretar la ropa, es que hay demasiada. Este pequeño gesto puede alargar la vida útil de tus máquinas de coser varios meses.
Utiliza el detergente adecuado… ¡Y olvídate del suavizante!
Si ves los anuncios de la televisión, te darás cuenta de que hay tantos detergentes diferentes como tipos de tejidos. ¡La desbordante imaginación de los fabricantes de productos de limpieza es impresionante!
El mercado está repartido entre dos grandes categorías de detergentes: los detergentes líquidos y los detergentes en polvo.
El detergente líquido parece ser la mejor opción en estos momentos. No contiene blanqueador y no apaga los colores de los tejidos con el paso del tiempo. Además, su eficacia es mayor a bajas temperaturas.
Por lo tanto, para el uso diario, es mejor optar por un detergente en este formato.
En cuanto a las cantidades, lee atentamente las instrucciones que figuran en la parte posterior del envase para saber qué cantidad debes utilizar. ¡Que pongas más detergente no significa que la ropa salga más limpia de la lavadora!
En cuanto al suavizante, ¡sobre el papel da la impresión de que es la solución a todos nuestros problemas en la vida! Los suavizantes hacen la vida más agradable, le dan un buen olor y llenan todo de flores voladoras.
Sin embargo, los suavizantes no son lo mejor para las fibras de tus tejidos. Y eso sin mencionar las consecuencias ecológicas y el hecho de añadir nuevos compuestos químicos a tus tejidos.
En resumen, si quieres suavizar un poco la ropa o la tela, llena el compartimento del suavizante con vinagre blanco; así neutralizarás el efecto de la cal en la tela sin añadir ningún olor.
¿Qué detergentes se deben usar para cada tipo de tejido?
- Algodón, lino: detergente líquido normal a 30 °C, sin problemas especiales.
- Jersey, sudaderas, licra: lavado delicado, sobre todo para tejidos con estampados (transferencias).
- Lana, seda, viscosa: detergente especial (de pH neutro), en agua fría o a 20 °C, en programa delicado.
- Forros polares y tejidos sintéticos: lavado suave y, a ser posible, en una bolsa de malla para limitar la liberación de microfibras.

Evitar los tejidos de mala calidad
Si lo piensas bien, es bastante lógico. Utilizar una materia prima de calidad te permitirá que tus creaciones duren mucho más que si compraras tela de la gama más barata.
Por supuesto, siempre hay sorpresas. Probablemente te encontrarás a veces con telas de calidad muy mediocre a precios desorbitados, o con un algodón de buena calidad a menos de 3 € el metro.
Pero, en general, la calidad tiene su precio. Y a veces hay que saber establecer prioridades en los proyectos para poder permitirse comprar telas, hilos o artículos de costura de mejor calidad.
Disfrutarás mucho más y tendrás muchas menos frustraciones al coser con materiales de buena calidad.
Así que piensa en tu felicidad y paga el precio de la tranquilidad aceptando rascarte un poco más el bolsillo por unos cuantos euros más. ¡Olvídate de las bolitas tras el primer lavado, olvídate de los hilos que se rompen y olvídate de las prendas que, aunque estén recién cosidas, ya no te las puedes poner!
Cómo reconocer un tejido de calidad: mis pequeños trucos
Algunas pautas para evaluar un tejido antes de comprarlo:
- El gramaje: un algodón ligero suele tener entre 90 y 120 g/m², mientras que una sudadera de calidad suele rondar los 280-320 g/m². Un gramaje demasiado bajo para la categoría anunciada resulta sospechoso.
- El tacto: un tejido áspero, seco o con un tacto extrañamente «plástico» suele envejecer mal.
- La transparencia: dobla la tela por la mitad y mira a través de ella. Si es muy transparente a pesar de ser un algodón que se supone grueso, desconfía.
- La composición: opta por las fibras naturales o por mezclas en las que predominen las fibras naturales (algodón, lino, viscosa, modal).
Y para empezar con confianza, elige patrones probados, como los patrones para principiantes o los que incluyen tutoriales en vídeo, que te evitarán desperdiciar una bonita tela en un intento a ciegas.
Lava tus creaciones del revés
Una vez cosidas, tus creaciones deben ser resistentes y poder llevarse el mayor tiempo posible. Por lo general, no se cose para ponerse solo una vez algo en lo que se ha trabajado durante horas y horas.
Dar la vuelta a la ropa y a tus creaciones antes de lavarlas las protege del roce y ayuda a que los colores se mantengan durante más tiempo.
Esto es especialmente cierto en el caso de la tela vaquera de los vaqueros, pero es un hábito que deberías adoptar con toda tu ropa.
Las camisetas para niños (o para adultos, por cierto) que lleven un estampado también deben lavarse obligatoriamente del revés para conservar el diseño.
En resumen, ¡acostúmbrate a dar la vuelta a la ropa antes de meterla en la lavadora! Personalmente, me resulta más fácil desvestirme dando la vuelta a la ropa que dejarla del revés.
Si no sabes cómo hacerlo, ¡fíjate en cómo lo hacen los niños!
La bolsa de lavado, la mejor aliada para las prendas delicadas
Para las prendas más delicadas (lencería, blusas vaporosas, vestidos de viscosa, ropa de bebé bordada), utiliza una bolsa de lavado. Se trata de una pequeña bolsa de malla que protege tus prendas del roce y los tirones. Imprescindible para la ropa de recién nacido de jersey fino o para tus blusas fluidas de viscosa.
Lavar por separado
Es lo básico: ¡siempre hay que separar la ropa blanca de la de color antes de lavarla! ¡Ni se te ocurra correr el riesgo de que se destiña, aunque sea mínimamente, alguna de las prendas!
¡El resultado sería catastrófico!
Del mismo modo, intenta lavar las prendas por «tipos». El algodón con el algodón, los sintéticos con los sintéticos… Por lo general, las lavadoras ofrecen programas adaptados a cada tipo.
Un pequeño consejo extra: ten cuidado con las cremalleras, que pueden engancharse en otras prendas, así como con los ganchos de los pantalones. ¡Acuérdate de cerrarlos para evitar que se enganchen durante el lavado!
La prueba de la toallita antidesvanecimiento
En el caso de los tejidos de colores vivos (rojos intensos, azules índigo, negros profundos), os recomiendo encarecidamente que introduzcáis en el tambor una toallita antidescoloramiento las primeras veces. Esta toallita absorbe los pigmentos que se desprenderían del tejido y evita que se produzcan desastres. Resulta especialmente útil para los primeros lavados de unos vaqueros hechos a mano o de una prenda de lino teñido.
Secar la ropa al sol
Sobre el papel, podría parecer una buena idea: un sol radiante, un cordel para tender la ropa entre dos árboles o dos estacas y, quizá, una ligera brisa para acelerar el proceso de secado.
O simplemente un tendedero en una terraza o un balcón, para no humedecer el piso…
Por desgracia, la cruda realidad de la vida echa por tierra esta bonita perspectiva. Los rayos ultravioleta del sol deterioran los colores, apagan los estampados y debilitan las fibras del tejido.
Del mismo modo, ¡tender la ropa por la noche tendrá prácticamente el mismo efecto! Dado que el brillo de la luna se debe al reflejo de los rayos solares, ¡el impacto en los colores será prácticamente el mismo!
¿Y la secadora? ¿Hablamos de ella?
La secadora es el enemigo número uno de tus creaciones de costura. Hace que el algodón encoja, deforma los tejidos de punto, daña el elastano y debilita todas las fibras. Si la utilizas, elige siempre el programa más suave y saca la ropa cuando aún esté ligeramente húmeda. Lo ideal es secar tus creaciones en plano (en el caso de los tejidos de punto) o en percha, a la sombra, en una habitación bien ventilada. Tus prendas te lo agradecerán.

Reutilizar, remendar, para que dure más tiempo
¿Tienes una prenda con un desgarro o una mancha que no consigues quitar por más que lo intentes? En lugar de tirarla, ¿por qué no personalizas o reciclas las partes de la prenda que aún se pueden usar?
Esta práctica se llama «upcycling» y ya escribí un artículo sobre ella hace bastante tiempo.
Algunas ideas sencillas para darles una segunda vida
- Una camisa que queda pequeña puede convertirse en una blusa para niño o en una bolsa de tela.
- Unos pantalones con un agujero en la rodilla se pueden acortar para convertirlos en pantalones cortos o bermudas.
- Una sábana gastada por el centro se puede convertir en forros, toallitas lavables o patrones de prueba.
- Los retales de jersey quedan muy bien para hacer baberos, diademas o accesorios para niños.
- Una sudadera con puñosanchos se convierte en un chaleco añadiendo un cierre y un poco de maña.
El upcycling es también una forma excelente de coser sin gastar ni un céntimo en tela y de inculcar a los niños una verdadera conciencia del valor de la ropa.
Extra: ¿planchar, amigo o enemigo?
La plancha es imprescindible en costura (nunca está de más repetir que planchar entre cada paso marca la diferencia en el resultado final). Pero entre un lavado y otro, no hace falta plancharlo todo sistemáticamente. Demasiado calor daña las fibras y hace que algunos tejidos adquieran un brillo excesivo, sobre todo los sintéticos.
Algunos consejos útiles: utiliza un paño húmedo como capa intermedia para los tejidos delicados, plancha por el revés las prendas estampadas o bordadas, y adapta siempre la temperatura al tipo de fibra. En el caso de los tejidos de punto, es mejor utilizar vapor sin ejercer presión sobre la tela.
Preguntas frecuentes: tus dudas sobre el cuidado de los tejidos
¿Hay que lavar siempre la tela antes de coser?
En la gran mayoría de los casos, sí. Esto permite preencoger la tela (hacer que se encoja antes de cortarla), eliminar los aprestos industriales y estabilizar los colores. Solo algunos tejidos muy concretos (ciertas sedas, el cuero, algunas lonas enceradas) requieren un tratamiento especial. Mi artículo completo sobre el tema está disponible en el blog.
¿A qué temperatura se debe lavar una prenda cosida a mano?
30 °C en la gran mayoría de los casos. Es suficiente para limpiar correctamente y no daña las fibras. Reserva los 40 °C o 60 °C para los tejidos muy sucios (paños de cocina, sábanas de enfermos) o para las toallas de rizo.
¿Cómo quitar una mancha de un tejido sin estropearlo?
Actúa lo antes posible, sin frotar (ya que eso hace que la mancha se extienda). Dale toquecitos con un paño limpio y utiliza un quitamanchas adecuado para el tipo de mancha: jabón de Marsella para las manchas de grasa, vinagre blanco diluido para las manchas de hierba y agua con gas para las de vino. Haz siempre una prueba previa en un trozo del mismo tejido.
¿Cuánto tiempo debe durar una prenda cosida a mano?
Con un buen tejido y un cuidado esmerado, una prenda para adultos puede durar entre 5 y 10 años sin problemas. En el caso de la ropa infantil, el desgaste no suele ser el problema (es el crecimiento lo que hace que las prendas se queden pequeñas). Buenas noticias: así, las prendas que coses pueden pasarse fácilmente a un hermano menor o venderse de segunda mano.
¿El vinagre blanco sustituye realmente al suavizante?
Sí, y en muchos casos incluso funciona mejor. Neutraliza la cal, reaviva los colores, elimina los olores y no obstruye las fibras. Añade unos 100 ml por ciclo en el compartimento del suavizante. No te preocupes, el olor a vinagre desaparece al secarse.
Espero que estos consejos de cuidado te ayuden a alargar la vida útil de las telas que compres, ¡así como de las prendas que cosas! Cuidar las prendas que coses es una forma de valorar el tiempo que has dedicado a ellas, ahorrar dinero a largo plazo y aportar tu granito de arena al planeta. Tres razones excelentes para poner en práctica estos consejos ya desde la próxima colada.
Que te vaya bien con la costura
